jueves, 30 de julio de 2026

La apuesta de la “claque” y el giro estratégico del PPD

Para El Nuevo Día fue publicado el 29 de julio de 2026 San Juan, Puerto Rico En un giro estratégico que busca redefinir la conversación política de cara al electorado, el presidente del Partido Popular Democrático (PPD) y comisionado residente, Pablo José Hernández Rivera, ha formalizado el combate a “la claque” como la consigna articuladora de su propuesta pública. Desde el escenario del Teatro Municipal de Cayey, su narrativa desplazó la habitual contienda de estatus para colocar la gobernabilidad, la transparencia y la ética pública en el primer orden de prioridad. Esta postura busca interpelar a una ciudadanía progresivamente desencantada de las pugnas partidistas tradicionales. Según el planteamiento presentado en Cayey en el aniversario 74 del ELA, la denominada claque comprende una red transversal de cabilderos, contratistas gubernamentales, analistas a sueldo y figuras de distintos sectores que supeditan el bienestar del país a sus intereses particulares. El uso articulado de esta consigna marca un distanciamiento deliberado del debate sobre las definiciones ideológicas de costumbre. Al enmarcar el problema de Puerto Rico como uno de integridad institucional antes que de fórmulas de estatus, la propuesta intenta consolidar un frente común entre votantes de diversas tendencias que exigen cuentas claras. Bajo esta visión, la presencia de la Ley PROMESA y la Junta de Control Fiscal no se abordan únicamente como un dilema constitucional, sino como la consecuencia directa del colapso administrativo propiciado por esa misma élite de poder. Con este pronunciamiento, el liderazgo del PPD persigue situar la fiscalización, la transparencia y la reforma democrática en el centro de la agenda parlamentaria y ejecutiva. Aunque la estrategia genera debate entre quienes cuestionan la pausa en la discusión ideológica tradicional del autonomismo, la apuesta busca demostrar que el electorado contemporáneo da prioridad a la reforma de la gestión pública sobre la vieja contienda partidista. En última instancia, el éxito de este planteamiento dependerá de la capacidad de transformar el lema en propuestas concretas que devuelvan la confianza a las instituciones del país. Nota: Dra. Aida Mendoza Rivera — Historiadora graduada del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe y maestra jubilada.

lunes, 27 de julio de 2026

Comienzan las obras en la cubierta de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Cayey

Comienzan las obras el techo de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Cayey CAYEY — En el marco del proyecto continuo de restauración del templo histórico, este 27 de julio de 2026 dieron inicio oficial los trabajos de impermeabilización y mantenimiento en la cubierta de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción. Las labores contemplan una intervención integral sobre un área total de 6,693 pies cuadrados, abarcando las zonas principal e izquierda/derecha de la cúpula. El plan de trabajo incluye: - Remoción y preparación: Retiro del aluminio existente, lavado a presión de la superficie y raspado de pintura despegada. - Acondicionamiento y reparación: Aplicación de primer y sellado especializado de grietas en los laterales de la cúpula. - Impermeabilización: Instalación de membrana Danosa AL80-4 y aplicación de pintura de aluminio en juntas y terminaciones. Los trabajos, adjudicados a la firma RPM Corp., buscan resguardar la integridad estructural del histórico templo cayeyano frente a filtraciones y deterioro ambiental.

De la costa a la cordillera: La ruta de la bomba que subió por la Carretera 15 hasta Cayey

Aunque el retumbo de los barriles de bomba suele asociarse de inmediato con el salitre, las haciendas cañeras y el paisaje costero de pueblos como Guayama, Ponce o Loíza, la historia musical de la Isla guarda un capítulo fascinante en las alturas de la Cordillera Central: la huella indeleble de la bomba en Cayey. A lo largo del siglo XIX y principios del XX, el intercambio cultural entre la costa sur y la montaña no solo se dio por razones comerciales, sino humanas. Con la apertura del antiguo Camino Real —hoy la histórica Carretera 15—, decenas de trabajadores, arrieros y peones se desplazaban entre los cañaverales de Guayama y las haciendas cafetaleras y tabacaleras de las lomas cayeyanas. En ese ir y venir por la sierra, los migrantes no solo transportaban frutos y mercancías; en sus equipajes invisibles llevaban los toques, los cantos responsoriales y el baile que definían su identidad. El tambor en la bruma de la montaña A diferencia de la instrumentación jíbara tradicional dominada por el cuatro y el güiro, la bomba encontró en Cayey un espacio de convivencia e hibridación. En los recesos de las jornadas agrícolas o durante las celebraciones comunales al finalizar las cosechas, el sonar del barril buleadory el repique del primo o subidor marcaban el ritmo en las comunidades del interior. La métrica de las canciones también reflejó esa geografía accidentada. Las coplas tradicionales, caracterizadas por el formato de llamada y respuesta entre el cantor y el coro, comenzaron a narrar los avatares del viaje por la Carretera 15, el frío de la sierra, los personajes del camino y el trabajo en las fincas de la montaña. Ritmos como el sicá y el cuembe se adaptaron a la cadencia de la vida en la cordillera, creando un estilo de ejecución que combinaba la elegancia del piquete con la sátira y el relato cotidiano. Un legado que florece en el presente Hoy día, la presencia de la bomba en Cayey vive un importante proceso de rescate y revalorización. A través de bombazos comunitarios, talleres de confección de instrumentos y espacios educativos impulsados por gestores culturales y colectivos universitarios, el *soberao* —el círculo donde dialogan el tocador y quien baila— vuelve a abrirse en los valles cayeyanos. Esta conexión histórica reafirma que la Carretera 15 fue mucho más que una vía de transporte: representó una arteria viva por donde la afrodescendencia y la cultura autóctona treparon la montaña para echar raíces profundas en el corazón de Puerto Rico.

domingo, 19 de julio de 2026

EL ORIGEN DE NUESTRA HISTORIA: ¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE LA PALABRA "CAYEY"?

Cayey, Puerto Rico – En el corazón de la Cordillera Central, el nombre de Cayey resuena no solo como un referente geográfico de nuestra isla, sino como un puente directo hacia nuestro pasado ancestral. Para muchos, es la "Ciudad de los Toritos" o la "Ciudad del Coquí Dorado", pero el verdadero significado de su nombre encierra una profunda conexión con la naturaleza y la herencia taína. De acuerdo con investigaciones históricas y lingüísticas sobre el patrimonio antillano, el vocablo Cayey cuenta con dos acepciones principales que describen a la perfección la esencia de este municipio: "Lugar de aguas" o "Sitio de agua": Esta es la interpretación más respaldada por los expertos. El término hace referencia directa a la gran riqueza hídrica de la zona, caracterizada por sus numerosos ríos, manantiales y quebradas que nacen en sus montañas. * **"Sierra" o "Lugar alto":** Una segunda vertiente lingüística asocia la palabra con las elevaciones del terreno, describiendo de forma exacta la topografía montañosa que define a la región. La huella del Cacique Más allá de su significado etimológico, el nombre es también un homenaje al liderato indígena de la época precolombina. Al momento de la colonización española, estas tierras estaban bajo el dominio del Cacique Cayey, un líder taíno cuyo legado quedó inmortalizado cuando la región fue oficialmente fundada como municipio en el siglo XVIII. Conocer el origen de la palabra Cayey es recordar que cada rincón de este suelo montañoso sigue vibrando con la memoria de sus primeros habitantes, recordándonos que somos el resultado de una geografía bendecida por el agua y la altura.